Decenas de personas guardan cola cada noche ante la puerta de los juzgados de Torrevieja para intentar ser atendidos en el Registro Civil
Publicado en www.diarioinformacion.com
A simple vista parece un refugio de los "sin techo" para protegerse del frío. Pero el hecho de que cada noche la entrada del Palacio de Justicia de Torrevieja esté ocupada por decenas de personas, sobre todo inmigrantes, se debe a que es el único método efectivo para coger turno en el Registro Civil.
E.D.G. Tramitar documentos para conseguir la nacionalidad española, renovarlos mediante una simple firma, o incluso, preguntar cualquier cuestión se ha convertido en toda una odisea en Torrevieja, donde a las puertas del Palacio de Justicia decenas de inmigrantes y en menor número españoles, hacen guardia cada noche para ser uno de los pocos afortunados que a diario consiguen turno para ser atendidos en la oficina del Registro Civil, donde se alega falta de personal para atender la demanda actual.
Cargados con sillas de playa, mantas, comida, termos de café y gruesas prendas de vestir, los inmigrantes que acuden a guardar cola toman las puertas de los juzgados ya desde el mediodía, donde permanecen hasta la apertura de los juzgados al día siguiente, todo ello soportando unas temperaturas muy bajas. No hay un lugar para hacer sus necesidades y sólo algunos pueden resguardarse de la lluvia bajo el techo de la entradilla a los juzgados.
La falta de personal es el problema que se alega desde el Registro Civil, donde cada jornada sólo se conceden unos cinco turnos diarios. La cita también se puede solicitar por internet, un cauce igual de colapsado que el mostrador, y donde tienen que esperar meses, hasta tres, para ser atendidos.
Cada noche la puerta de los juzgados es todo un espectáculo con la "invasión" de usuarios que necesitan ser atendidos y cuyo número se incrementa conforme pasan las horas, llegando incluso algunos días al centenar para probar suerte y conseguir la codiciada cita. Muchos por esta cuestión han pasado a ser residentes sin regularizar al no poder renovar ni tramitar sus documentos. Otros tienen que perder días en su trabajo.
"Nos dicen que presentemos quejas, pero para qué si después las rompen", señala un joven de Nigeria que ya ha tenido que renovar los papeles de penales de su país al haber caducado, sin haber conseguido la cita en los Juzgados de Torrevieja.
"El lunes llegué a las tres de la mañana pero habían ya 13 personas esperando, por lo que me fui y otras vez estoy aquí", relata una mujer colombiana sentada en su silla de la playa.
Un joven ucraniano afirma que "se ríen de nosotros, no hay personal, las consecuencias la pagamos nosotros y encima nos miran con malos ojos". Otro residente marroquí dice que "unos estamos enfermos por el frío que pasamos y otros amargados y con depresión. Somos personas".

