Publicado en www.diariodelaltoaragon.es
Si alguna vez han tenido que ir al Registro Civil, en los juzgados del Coso Alto, habrán comprobado el desagradable olor a humedad que se respira a causa del mal estado de las cañerías del edificio. Ésta es sólo una de las continuas molestias con las que conviven los funcionarios que trabajan en Huesca y que movilizó a los jueces y magistrados a una jornada de huelga el pasado jueves. Aprovechando esta circunstancia, los titulares de los juzgados pasearon con los medios de comunicación por las diferentes salas para mostrarles de primera mano las pruebas de sus reivindicaciones, en primer lugar, de unas "dependencias dignas", al nivel de otras administraciones.
Los trabajadores del edificio de la Audiencia Provincial tienen un poco más de suerte, pero su día a día se hace más complicado por otros muchos problemas. El primero, nada más entrar en la sala de vistas del Juzgado de lo Contencioso Administrativo: el interruptor de la luz no funciona. Pero eso no es todo, como muestra la responsable, la jueza María José Cía, quien explica que desde hace un mes acumulan los expedientes que ya no tienen espacio en las estanterías del juzgado y que se suman a los asuntos en trámite, en diciembre 600, el límite de su capacidad. En el caso de los cuatros juzgados de Primera Instancia e Instrucción, las causas atendidas el pasado año superaron las tres mil.
A eso, hay que sumar el inadecuado mobiliario y distribución de la sala que, por cierto, comparten con el Juzgado de lo Penal y el de Menores. "Son cosas que repercuten en el trabajo diario y hacen que sea incómodo, a veces, trabajar", según comenta Cía. En otros casos, el lugar de trabajo es un poco "escaso", como le sucede a una trabajadora del Juzgado de lo Penal, que desarrolla su labor en una mesa auxiliar, algo parecido a lo que le ocurre a una jueza que estaba de prácticas en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 que, aunque ha aprobado ya su plaza, comparte despacho con otro colega y su mesa apenas mide un metro cuadrado.
Otro inconveniente, apuntan los jueces, es la falta de formación de personal que llega a cubrir las bajas. En muchos casos, procede de otras comunidades autónomas u otros lugares que tienen distinto sistema de trabajo y obliga a prestarles más atención de la necesaria. "El interino que viene aquí no está formado -apunta Cía- y hay que invertir tiempo en enseñarle y el resto de los compañeros también tiene que dejar lo que tienen que hacer para estar pendiente".
SIN ESPACIO NI SISTEMA DE ARCHIVO
Si ya manejarse por algunas estancias, llenas de estanterías con archivos, es complicado, más difícil le resulta a la secretaria de una de las salas, que no puede moverse con su silla de ruedas con comodidad ya que el edificio no está adaptado a los minusválidos. En el Registro Civil, ni siquiera tienen espacios reservados para que los dos funcionarios atiendan con intimidad a los ciudadanos. Además, comenta el juez decano, hay fechas en las que la cola que se forma delante del mostrador "llega hasta la calle". Todas las peticiones son importantes, pero con el crecimiento de la población inmigrante han ganado peso las peticiones para la nacionalidad española. Éstas, explica Alfonso Martínez, "se tramitan con cierto ritmo porque entendemos que es una cuestión vital", pero llegará un momento "en que la gente tendrá que esperar al final para que les citen".
La ausencia de un sistema informático obliga a ir almacenando toda la documentación en cajas y, como no hay un método para archivar la documentación, para la organización se emplean sistemas tales como carpetas de diferentes colores según los años. "Estamos encomendados a la suerte para llevar a cabo un control exhaustivo", declara el juez decano. Tampoco las nuevas tecnologías han llegado a los juicios, para los que en el edificio del Coso sólo hay una sala con videoconferencia. "Es una buena herramienta -señala el presidente de la Audiencia-, pero hay que mejorarla". A eso, se añade que el sistema de sonido no es muy adecuado y los procesos sólo pueden grabarse en cinta de video.
Los papeles que ya se emplean con menos frecuencia pasan a los archivos que campan por todos los rincones, hasta en lo que era una sala de reconocimiento y en espacios que sufren con frecuencia inundaciones. Éstas también afectan al depósito judicial de detenidos, una habitación sin ventana, pequeña y donde la humedad cala en los huesos. Por suerte, los que entran "están el mínimo de tiempo para ser atendidos por el juez -explica el juez decano", porque si deben permanecer más tiempo son trasladados a los calabozos de la Comisaría de Policía Nacional.
En el sótano del Coso, el archivo general, la "joya de la corona", como lo calificó el presidente de la Audiencia, Santiago Serena. Aquí almacenan las piezas de convicción, aquellos objetos que corresponde a causas pendientes de juzgar o cuyos dueños se sigue buscando, que no incluyen ni drogas, ni armas ni joyas. En el pasillo, apiladas, una decena de cajas de un sólo caso que no tienen hueco en el almacén. En esta misma planta, guardan los expedientes más antiguos, que han tenido que derivarse en parte a La Muela para dejar espacio libre a otros. De nuevo, más problemas para encontrar la documentación, lo que obliga a los funcionarios a practicar "arqueología judicial", bromea el juez decano, cada vez que una persona demanda un documento concreto.

